Clases en grupo o particulares para educar a tu perro ¿Qué es mejor?

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Clases en grupo, adiestramiento de perros

clases en grupo o clases particulares, ¿LA GRAN CUESTIÓN…?

Tras varios años trabajando en educación canina, sabemos que tanto las clases en grupo como las clases particulares a domicilio son útiles y beneficiosas para el perro. En ambas modalidades, el objetivo principal es proporcionar una educación básica y lo más recomendable que toda la familia se implique en este proceso educativo, es decir, el perro y todas aquellas personas que interactúen de manera regular con el perro.

Cuando hablamos de familia, incluimos en ella al perro, ya que es una parte importante de la misma. Ocupa un espacio en nuestras vidas, en cierto modo al mismo nivel que nosotros, ya que al igual que nosotros tenemos obligaciones para con nuestro perro, éste también tiene sus responsabilidades y obligaciones, aunque sean diferentes a las de los humanos.

Nuestro enfoque educativo no se basa en la tan conocida «dominancia» ni asume que el perro tenga que obedecernos absolutamente en todo. Obviamente, trabajaremos las posiciones (sentado, tumbado, quieto…), el no tirar de la correa –ni el perro, ni el humano– y la llamada. Queremos que el perro salude correctamente a los otros perros y a las personas, que se divierta con nosotros y sin nosotros, y que viva una vida feliz y sin conflictos. Pero el concepto fundamental de nuestra filosofía es que, junto con el perro, somos un equipo. El trabajo estará focalizado, por tanto, en la comunicación y el entendimiento entre los miembros de dicho equipo. Cuando esto funciona, todo lo demás funciona.

Con todo lo anterior, se nos plantean ahora una serie preguntas. ¿Cuál es la diferencia entre las clases particulares o las clases en grupo? ¿Qué opción es mejor? ¿Cuál se puede adaptar mejor a nuestro caso concreto? ¿Hemos de elegir entre una u otra?

Las clases a domicilio son clases muy personalizadas, donde toda nuestra atención está centrada en vuestro caso particular. Aquí trabajamos única y exclusivamente con vuestro perro, en vuestro propio entorno y con vuestras rutinas diarias.

Existen algunas situaciones donde es necesario comenzar por el trabajo individual, pero no son solo estas dos, también para una educación básica individual, trabajo puntual para una actitud o preparación para clases en grupos de trabajo avanzado:

  • Con cachorros entre 2 y 4 meses. Podemos hacer reuniones de cachorros –como hacemos con los bebés humanos– en las que la socialización está muy controlada y les damos espacio para que jueguen con compañeros, humanos y juguetes idóneos para su edad. Sin embargo, es aproximadamente a partir de los 4 meses cuando tenemos que empezar a trabajar otras situaciones y otros espacios. La socialización no es solo con otros perros, es su entrada al mundo en el que vivirá, coches, mochilas de niños, personas con paraguas, muletas.
  • Cuando existen problemas graves que exigen un trabajo de modificación de conducta. La historia del perro, el entorno, los traumas, los errores cometidos por los humanos…; todas estas y más son variables que pueden dar lugar a una conducta indeseada, tanto para el humano como para el perro. Se puede hacer muchísimo trabajo en espacios conocidos, controlados y ambientalmente asépticos.

En las clases en grupo trabajamos algo muy importante: conseguir que el equipo que formamos con nuestro perro se acostumbre a trabajar y a convivir con otros estímulos externos. Esto es algo que también se puede trabajar en las clases particulares, pero existe una diferencia importante: en los grupos, dichos estímulos están controlados.

Los perros pueden aprender más fácilmente y adaptarse mejor cuando el resto de los participantes del grupo también cumplen con las reglas. En las clases particulares, cuando salimos a la calle, nos podemos encontrar con perros y personas maleducados y sin control. En cambio, en estas clases todos cumplen con las reglas de cortesía y respeto que rigen el mundo de los perros.

Realmente, es impresionante ver las transformaciones que van teniendo lugar con el trabajo que se realiza en las clases en grupo. Los perros jóvenes se convierten en adultos estables, respetuosos con los otros perros y con las personas, y con un nivel de excitación controlado. Los perros adultos, incluso aquellos que solían tener problemas de conducta, cambian de forma radical su relación con el mundo que les rodea.

Esta educación básica que ofrecemos en nuestras clases en grupo marca una gran diferencia si más adelante nos incorporamos con nuestros perros a algún otro grupo de trabajo en el que nos sintamos cómodos, como por ejemplo, a equipos de agility, grupos de obediencia canina avanzada, equipos de trabajo de nariz, grupos de ruta, etc.

Por lo tanto, como ya mencionamos al principio, ambas modalidades son beneficiosas. A la hora de tomar la decisión y elegir entre un tipo de clases u otro, obviamente también van a influir nuestros horarios y obligaciones de humanos, ya que condicionan la vida de nuestros perros. Pero lo que está claro es que hemos de que educar a nuestro perro para que se adapte a una vida que no es natural para él; que se va a tener que enfrentar a situaciones que no ha provocado y con las que se encuentra obligado a lidiar; y que cada caso es diferente.

Recomendamos que consultéis con un profesional cuál es la opción más adecuada para vuestra situación.

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